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Una golondrina no hace verano

  • Por Cristóbal Cifuentes Torres, Abogado

 

 Mucho se habló la semana pasada por parte de los sectores favorables al gobierno de que las cifras estaban mejorando, a propósito de un IPC menor a lo esperado, pero sobre todo respecto a la inversión extranjera. El Banco Central informó que el flujo de inversión extranjera directa (IED) recibido entre enero y septiembre de este año alcanzó los US$ 17.133 millones, lo que representa un aumento de un 10% con respecto al mismo período del año 2021. Además, el monto es un 12% superior a la IED recibida durante todo el año pasado, cuando alcanzó los US$ 15.252 millones. 

Estas cifras, que en principio suenan buenas, se deben analizar en profundidad. Cuando el Banco Central sube la tasa de interés, si bien busca bajar la inflación, también provoca otros efectos que hacen al país atractivo para quienes tienen dólares, ya que si los depositan en el país tendrán un retorno de interés alto con una tasa actual de un 11,25%. 

Por ello, si hacemos un zoom a las cifras del Banco Central, nos encontramos con que al cierre de junio 2022, la posición de inversión internacional (PII) neta disminuyó su saldo deudor respecto del trimestre precedente, hasta ubicarse en US$28.524 millones. Lo que quiere decir que del país se han ido cerca de US$30.000 millones. 

Por otro lado, el segundo trimestre de 2022, la economía presentó un déficit en cuenta corriente de US$6.564 millones, explicado por rentas devengadas al exterior y el déficit del comercio de servicios. Este déficit de cuenta corriente del país tiene dos explicaciones: La salida de capitales del país y el exceso de gasto producto de la inyección de recursos a la economía, retiros y bonos del año pasado y gran parte importante de dicho dinero, se fue a la compra de televisores, autos. Todos productos importados. 

El Informe de Estabilidad Financiera del Banco Central, indica que los hogares también enfrentan un escenario económico desafiante ante el aumento de los costos de financiamiento, la ralentización de la creación de empleo y los menores salarios reales. Se aprecia un alza en las tasas de impago y mayor uso de créditos rotativos. Los hogares de menores ingresos han ido reduciendo su disponibilidad de liquidez, recurriendo al endeudamiento de más corto plazo, que aumenta su exposición a los cambios en las tasas de interés. 

El dólar, si bien la semana pasada bajó producto de las buenas noticias en materia internacional, esta semana por las malas noticias del mismo volvió a subir. Mientras no se solucione lo relativo a la incertidumbre política, no tendremos de manera permanente un dólar bajo los $900 y eso en un país que importa el 80% de la canasta básica, golpea fuerte en las familias de menos de recursos. 

Nada que celebrar.