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Central alerta por situación financiera de hogares de menores ingresos y de la construcción

  • Presidenta del ente emisor, Rosanna Costa dijo que las empresas exhiben una situación financiera estable, con un impago moderado y focos de vulnerabilidad que se concentran en los grupos más afectados por la pandemia y sus secuelas.

 

“La evaluación de la situación de hogares, empresas y la banca apunta a que no existirían fuentes de vulnerabilidad que puedan revestir riesgo sistémico. Sin perjuicio de aquello, existe una alta heterogeneidad, con focos de preocupación en hogares de menores ingresos y en empresas de menor tamaño. En una mirada por sectores, destaca la debilidad financiera de los rubros inmobiliario y de la construcción. El Informe enfatiza que la banca se encuentra resiliente, y aunque enfrenta desafíos de un entorno económico y condiciones de financiamiento más deterioradas, está en condiciones de asumir escenarios de estrés severos”.

Así lo hizo ver la presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, quien asistió a la comisión de Hacienda del Senado para explicar los alcances del Informe de Estabilidad Financiera (IEF) correspondiente al segundo semestre de 2022.

Agregó que en el análisis contenido en este Informe destaca que la evolución del escenario internacional se ha convertido en la principal fuente de riesgos para la estabilidad financiera global.

Durante los últimos meses, “hemos observado un progresivo deterioro del entorno internacional, en medio de un conjunto de elementos que se constituyen en focos de vulnerabilidad y que han ido elevando la aversión al riesgo. Entre ellas el estrechamiento de las condiciones financieras globales, los efectos de la guerra entre Ucrania y Rusia y la debilidad de la economía china”.

En este contexto, dijo que han observado una significativa apreciación del dólar, una alta volatilidad y un clima de menor apetito por riesgo, donde los inversionistas buscan refugiarse en activos líquidos y en monedas refugio. Procesos de ajustes de esta naturaleza son complejos y pueden producirse correcciones abruptas de los mercados ante noticias o acciones inesperadas.

 

Tendencias globales

En términos generales, el mercado financiero chileno ha seguido las tendencias globales. “Destaca en todo caso, la mayor volatilidad del peso y de las tasas de interés de largo plazo respecto de su comportamiento histórico. Esto es en parte reflejo de un mercado de capitales que no ha logrado recuperar su profundidad y rol mitigador frente a presiones externas. En este contexto, ha habido lapsos donde el comportamiento del mercado nacional ha sido excepcional, como lo ocurrido durante julio y que llevó a que el Banco anunciara una intervención cambiaria”, explicó.

Indicó que el escenario macroeconómico externo ha evolucionado negativamente en los últimos meses, convirtiéndose en la principal fuente de riesgo para la estabilidad financiera global.

A nivel internacional, la inflación ha continuado elevada, tanto en los países desarrollados como en los emergentes. Esta situación ha requerido una respuesta de los bancos centrales, que han debido aumentar sus tasas de política monetaria de forma considerable 

A grandes rasgos, los mercados locales se han ajustado a las condiciones externas e internas, aunque con una elevada volatilidad en ciertas coyunturas.

En el agregado, las empresas exhiben una situación financiera estable, con un impago moderado y focos de vulnerabilidad que se concentran en los grupos más afectados por la pandemia y sus secuelas.

Para el sector en su conjunto, al segundo trimestre de 2022, el endeudamiento alcanzó un 119% del PIB, similar a lo registrado a fines del año previo y menor al máximo que se observó al inicio de la pandemia. Los descalces respecto del dólar, en general, permanecen acotados, contribuyendo a que el impacto de la depreciación del peso haya sido reducido sobre los resultados de las empresas. De hecho, sus niveles de rentabilidad y cobertura de intereses se han recuperado en los últimos trimestres.

No obstante, existen focos de vulnerabilidad en empresas de menor tamaño, donde se registran aumentos de la morosidad entre aquellas que reprogramaron deudas durante el momento más complejo de la pandemia y —en menor medida— entre aquellas que accedieron a las facilidades especiales de crédito.

 

Sectores

Por sectores, destaca el deterioro de la situación financiera en el rubro inmobiliario y de la construcción. Para el primero en esta coyuntura “miramos con atención el fuerte ajuste que ha experimentado el rubro inmobiliario y de la construcción. Este es un sector relevante, no solo por su tamaño, sino que también porque tiene grados importantes de interconexión con el resto de la economía, ya sea a través del canal real o financiero. Las empresas de estos sectores han experimentado aumentos significativos de sus costos, lo que en contexto en que la demanda se ha debilitado, ha llevado a una compresión de sus márgenes”.

Como referencia, en el sector inmobiliario residencial al tercer trimestre de este año se observa una caída de 52% anual en las ventas de viviendas nuevas, con precios que también han descendido en lo más reciente. En el segmento no residencial, continúa el rebalanceo entre distintas clases de activos, producto de cambios estructurales en las preferencias por teletrabajo y comercio electrónico. Así, en el primer semestre, la tasa de vacancia de oficinas se mantuvo elevada, mientras que la de locales comerciales se redujo y la de bodegas permanece en niveles mínimos 

En este contexto, se han producido episodios de insolvencia y reorganización de empresas del sector. Cabe notar que, las medidas prudenciales que se han construido a lo largo de los años, junto con un otorgamiento prudente de créditos, han permitido a la banca acomodar de manera apropiada la incubación de riesgos.

 

Hogares

En el caso de los hogares, “nuestro análisis muestra que su situación no provoca riesgos para la estabilidad financiera nacional. Sin embargo, en un escenario económico tan desafiante como el actual existen riesgos que deben ser tomados en cuenta. Especialmente ante el aumento de los costos de financiamiento, la ralentización de la creación de empleo y la caída de los salarios reales”.

El endeudamiento y la carga financiera de los hogares se han mantenido relativamente estables. En agosto, la mediana de la razón deuda a ingreso mensual se ubicaba en 3,9 veces para el total de hogares, con una cifra de 3,4 para los hogares de menores ingresos. En este último caso, dicha deuda estaba compuesta, principalmente, por deudas de consumo. En los hogares de ingresos altos, la mediana de la razón deuda a ingreso llegaba a 16,8 veces, destacando la mayor relevancia del crédito hipotecario. Respecto de la carga financiera, esta promediaba en torno a 22% del ingreso mensual de ambos grupos.